martes, 16 de julio de 2013

Cap30 - HISTORIA DE LA ARQUITECTURA POPULAR MANCHEGA I

Con una treintena de capítulos a las espaldas del blog trataré de recordar algunas de las personas que desde hace años estudian o estudiaron en su día la Arquitectura Popular Manchega, siendo referentes a la hora de ir avanzando en estas páginas semanales.

Autores como Luis Feduchi con su libro "Itinerarios de Arquitectura Popular Española" (1974) describe de manera detallada tipologías edificatorias populares en La Mancha. Más reciente es la obra de Oscar Jerez García "Arquitectura Popular Manchega" (2004) también muy gráfica y explicativa.

Pero sin duda Miguel Fisac, con sus obras escritas "Arquitectura Popular Manchega" (1985) y el conjunto de su obra arquitectónica, ha sido el referente más destacado con referencias que ya han aparecido en capítulos anteriores.

Justamente el pasado 27 de junio de 2013 asistí a una conferencia a cargo de Vicente Patón y Alberto Tellería, en el marco del centenario del nacimiento de Miguel Fisac, donde abordaron el contexto arquitectónico y cultural que encontró el arquitecto manchego en el Madrid de los años 30. Durante la ponencia rescataron una revista muy interesante donde se estudia, quizás de manera pionera,  la funcionalidad de la Arquitectura Popular Manchega.





(Extracto de la revista) 
El funcionalismo de la Arquitectura popular manchega por G. Valentín Noblejas. 
Funcionalismo es la adaptación de las cosas al fin útil para que se crearon. El funcionalismo nos lleva, por lo tanto, a dar la mayor importancia a la condición de utilidad, es decir, a la eficiencia. 
La utilidad y la economía son características dominantes en toda obra de arquitectura popular; de aquí su funcionalismo y la causa del aprecio y la curiosidad que por ella se siente ahora. 
Le Corbusier definió la casa funcional así: la maison est une machine a habiter; y pregunto yo: ¿qué es la casa para todo hombre de campo, sino una máquina que le protege de la lluvia, del frío y del calor; le permite tomar el sol al abrigo del viento en invierno y le defiende del sol en verano? Esto es común a todas las arquitecturas populares. Pero la manchega posee, además, tales cualidades de expresión plástica, de sinceridad en el acuse de la estructura y de aprovechamiento de las cualidades decorativas naturales de cada material, que la hacen interesante para todo el que, siguiendo las corrientes modernas, busque para la nueva arquitectura española un rasgo característico y diferencial. A esas cualidades me voy a referir. 
Otra definición de Le Corbusier: La Architecture est le jeu savant corret et magnifique des volumes asemblés sous la lumiére. 
No parece que tuvieran idea distinta quienes construyeron la ermita de Tembleque o los moli nos de viento. 
La ermita.—Dominio del volumen horizontal de la nave que marca un eje, acentuado aún más por la tronera en que termina el caballete del tejado. A un extremo el pórtico, como primer escalón, abierto y sencillo, pero acogedor y robusto; al otro, el lucernario del crucero, elemento central y más importante de la composición, alrededor del cual se agrupan las dependencias por orden de importancia: brazos del crucero, sacristía, vivienda, con al. Todos estos elementos limpios, sin huecos ni añadidos que los deformen ni los desvirtúen. 
El molino. - Se suele poner como modelos a seguir por los arquitectos el avión y el automóvil; yo pondría también el molino manchego. En él no hay nada superfluo. Parte fija: estribo, contrafuerte cilíndrico que resista el empuje del viento en cualquier dirección, almacén, escalera en espiral—una espiral tan ancha como el interior del molino -, molino propiamente dicho. Parte móvil: estructura de madera, lo más ligera posible, cubierta con zinc; timón, aspas, verdadera máquina. De plasticismo y expresión dice mucho más la fotografía que lo que yo pudiera decir. Estructura: esqueleto—tapial, ladrillo,madera—, epidermis de cal sólo, epidermis que reproduce exactamente las formas que hay debajo, haciéndolas, con su uniformidad de color, más claras y rotundas. 
Escalera de la posada de Manzanares. —Variedad de expresiones desde la robustez del arco en el muro de la izquierda, pasando por la masa del estribo de la escalera, que se afina en la bovedilla, a la ligereza del rellano en voladizo. Tránsito de las formas curvas, propias de los materiales pétreos, a la rigidez de las formas propias de la madera. Soluciones puramente constructivas y de innegable belleza plástica. Es notable la manera de sujetar a la pared el extremo inferior de la barandilla. 
Porche de la posada de Puerto Lápiche. — En él hay, quizá, más pintoresquismo que belleza; las soluciones son un poco forzadas, y alguna francamente mala, como la del pie derecho de primer término; sin embargo, la escalera y el rellano, prolongado en corredor, son firmas bien racionales; y si en la fotografía suprimiéramos el pie derecho y jabalcones que rompen su continuidad, apreciaríamos en aquéllas un gran valor arquitectónico. 
Patio de Madridejos. — Se notan en él las mismas cualidades de plástica y estructura anteriores; pero tiene ya otro carácter más refinado; no es un porche destinado a guardar carros, sino la pieza de la casa donde se está la mayor parte del día; pavimento de ladrillo, huecos mejor cortados y con detalles decorativos, caprichosos quizá, pero a los que la cal da esa calidad y esa turgencia que suele dar a las formas curvas; galería de madera con balaustres de tabla recortada. Pero lo que más contribuye a hacer agradable este patio no es precisamente el recortado de los balaustres ni la forma de los huecos; es la franqueza, la sencillez, la gracia de la composición, el racional empleo de los materiales, la escala tan humana de todo ello, el ritmo horizontal de las carreras y la barandilla, y el que pudiéramos llamar de profundidad, de las juntas y del pavimento, y las formas repetidas de las dos puertas, unido al contraste de los colores y las calidades del ladrillo, madera y cal. Sobre todo la cal, que es la que da luz y alegría al patio; pues pensemos lo que sería si dejáramos el tapial al descubierto. En la Mancha la cal es el denominador común: un alero de tejas, unos escalones, una chimenea, un pozo, un trozo de tinaja, cualquier cosa, por insignificante que sea, enjalbegada, adquiere mayor valor, llegando a ser elementos importantes de un conjunto armonioso y expresivo.

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