Cap150 BOMBOS - X │ "Tomelloso, con mucho bombo"

El título para este post lo he extraído de una guía con cuatro rutas para conocer el bombo en Tomelloso. Localidad manchega donde el bombo alcanza unas dimensiones importantes y su construcción tiene nombre propio, Pablo Moreno "El Cota". ¡Y buenas razones no me faltan para usar esta expresión tan manchega!

Bombo de Dionisio Cañas, Tomelloso. Rehabitar el paisaje II: materiales y tradición constructiva en La Mancha UCLM.

Los bombos en Tomelloso


El extenso término de Tomelloso se encuentra salpicado de casillas o bombos dependiendo de la naturaleza caliza del terreno que aprovecha los recursos naturales del entorno más inmediato. Explicaciones claras, didácticas y con gran pasión gracias a Javier Bernalte que ha estudiado estas construcciones en piedra seca al detalle y supo enganchar a los que intentábamos rehabitar el paisaje en La Mancha el pasado mes de septiembre.

Javier Bernalte. Bombos en Tomelloso
Al igual que el resto de bombos, chozos, guardaviñas..., estos también se construyen mediante una hoja interior, "cascarón", formado por falsa cúpula de piedra caliza que se va cerrando en altura mediante aproximación de hiladas. Una hoja exterior también en piedra caliza actúa como fachada del bombo y contiene los esfuerzos de la cúpula y el relleno entre ambas hojas.

En muchas ocasiones este muro exterior engloba varios "cascarones" o "senos" dando lugar a bombos con varias estancias comunicadas entre si.

La parte del bombo donde se sitúa la puerta se convierte en la fachada del conjunto y el cerramiento exterior se alza formando un frontón que adquiere cierta inclinación hacia el interior según evoluciona su construcción y se experimenta mediante ensayo-error el comportamiento estructural de los nuevos avances.

Un comportamiento estructural con detalles muy interesantes, según indicaba el propio Javier Bernalte, como por ejemplo la disposición de la hoja interior a una cota inferior logrando un mejor estabilidad. Estabilidad demostrada con polígono funicular incluido y que refleja un reparto de cargas en el interior de la propia masa de la cúpula (no es nada fácil conseguirlo, muchos arcos o bóvedas han colapsado o se han fisurado por un reparto de cargas incorrecto). Un gran trabajo de construcción anónima y un gran trabajo de investigación.  

A pie de bombo


A pie de campo es sin duda donde se disfruta y se puede llegar a comprender la singularidad de estos bombos. Su integración con el paisaje es mimética. No es que sean parte del terreno, "sino que propiamente son terreno", escribía Miguel Fisac. Una integración que supone nuevos retos en un paisaje cambiante donde la horizontalidad de la viña en vaso está siendo sustituida por viña en espaldera  de mayor altura. Un reto importante en la dualidad del progreso pero sin perder la identidad  de nuestro paisaje y nuestra arquitectura tradicional.


Con tales cuestiones trascendentales es lógico que caiga la noche entre bombos. Un atardecer entre el olor a una vendimia incipiente y un calor amortiguado por un sol casi oculto en el horizonte. Unas temperaturas extremas también amortiguadas por los gruesos muros del bombo que invitan a pasar una noche fresquita repartidos en los distintos "cascarones" o "senos" de cada bombo. 


El bombo como pieza de museo


La belleza y singularidad de estas construcciones está ligada a un tiempo y un entorno, no cabe duda. Mantener ese entorno y esas construcciones debe ser la meta para el conjunto de estas construcciones. Aun así, sin salir de Tomelloso también se puede conocer este tipo de construcción tradicional. En 1.968 el Ayuntamiento de Tomelloso inició un proyecto para la construcción de un bombo para convertirlo, sin lugar a dudas, en pieza del museo. El encargo se realizó a Pablo Moreno "El Cota". En su construcción se emplearon 2.000.000 millones de piedras, dando forma a un bombo de grandes dimensiones inaugurado en 1.970.

Si bien su construcción es de muy buena factura, y sus dimensiones sorprendentes, no deja de ser una gran pieza de museo muy bien conservada. Pero sirva esta gran pieza de museo para adentrarse en conocer, valorar y conservar el conjunto de los bombos que salpican nuestro campo manchego.


Este bombo y el Museo del carro y aperos de labranza que lo integra bien merecen unas buenas migas. Y entre migas, uvas y vino de la tierra (muy manchego todo) se pone la guinda para disfrutar conociendo y rehabitando el paisaje en La Mancha con los bombos y la arquitectura en tierra como protagonistas. Por eso bien comenzaba titulando este post "Tomelloso, con mucho bombo"

Bombo en el museo del carro y aperos de labranza, Tomelloso
 Rehabitar el Paisaje II: materiales y tradición constructiva en La Mancha, Septiembre de 2016 


+ info

Museo del carro y aperos de labranza


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